EL BULLYING
Es una palabra que proviene del vocablo holandés
que significa acoso. El primero que empleó el
término "bullying" en el sentido de acoso escolar en sus
investigaciones fue Dan Olweus, quien implantó en la
década de los '70 en Suecia un estudio a largo plazo que
culminaría con un completo
programa antiacoso para las
escuelas de Noruega.
Anteriormente esta palabra no era tan comentada, pero
debido al incremento alarmante en casos de persecución y
agresiones que se están detectando en las escuelas, lo que
lleva a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente
aterradoras.

El bullying está presente en casi cualquier
lugar, no es exclusivo de algún sector de la sociedad o
respecto al
sexo, aunque en el perfil del agresor sí se
aprecia predominancia en los varones. Tampoco existen diferencias
en lo que respecta a las víctimas. El agresor acosa a la
víctima cuando está solo, en los baños, en
los pasillos, en el comedor, en el patio. Por esta razón
los maestros muchas veces ni por enterados están. Sin
embargo no se trata de un simple empujón o comentario, se
trata de una situación que si no se detiene a
tiempo puede
provocar severos daños emocionales a la
víctima.
El acoso escolar o bullying es una práctica
perversa en la que un
grupo de escolares ejerce violencia
psicológica y física contra un compañero con
el fin de torturarlo y humillarlo. La víctima siempre
será una persona que no suele defenderse y que tiene
características distintas en lo racial, cultural o en su
carácter (tímido). Esta es obligada a guardar
silencio al punto de afirmar que es un horror lo que vive al no
tener con quien hablar de lo que padece, ni siquiera con sus
padres, pues si ellos se enteran se quejarían ante el
colegio, lo que aumentaría la violencia. El efecto de las
palizas lo conducen a cambios en su vida. La depresión y
pérdida de
amor propio es el inicio; luego viene el
fracaso escolar, se vuelve más silencioso y oculta los
moretones. Esta lejanía incluirá al sexo opuesto,
pues no se sentirá con el
valor de tener pareja y menos de
exponerse a que sus maltratadores se enteren de esto pues
arremeterían contra ella. Si esto no cambia, el joven
dejará de ir a clases y perderá todo vínculo
con las chicas de su grupo, ante lo cual llegará a la
convicción de que jamás podrá formar una
pareja.
La familia es la principal fuente de amor y
educación de los niños; a partir de ella el
niño aprende a socializarse basado en lo valores,
normas y
comportamientos enseñados en casa; evitemos que nuestro
hogar se convierta en un escenario hostil o por el contrario
demasiado permisivo, tenga por
seguro que esto siempre
llevará a que los niños adquieran conductas
agresivas.
Otro papel de la familia es estar informada
constantemente, hay cursos en donde se orienta a los padres sobre
cómo mantener alejados a sus hijos del bullying;
éstos se basan normalmente en
el amor y la
comunicación entre padres e hijos, la
observación
para detectar inmediatamente cualquier conducta anormal en el
chico, estar al pendiente de las actividades de su hijo, la
existencia de límites y normas, así como el vigilar
que se cumplan.
Aprenda a percibir los signos cuando sus hijos
están siendo acosados: Los niños quienes
están siendo acosados con frecuencia se quejan de
dolores de cabeza o de estómago; podrían querer
quedarse en la casa o ir muy temprano a la escuela o muy
tarde; dejan de disfrutar de actividades que antes les
gustaba y podría ser que bajen las calificaciones. En
el caso de acoso por Internet, los niños y
niñas esconden la cantidad de tiempo que pasan en el
Internet o lo dejan de usar del todo.
Enseñe a sus hijos a que sean buenos
testigos: Aquellos que son testigos del abuso a otros con
frecuencia se sienten impotentes. Aunque ningún
niño debería exponerse a ningún peligro,
ellos podrían difuminar un incidente gritando,
"¡Para, tú estás acosando!" Los testigos
también pueden ayudar apoyando a la víctima,
reduciendo la atención al que acosa y reportando el
incidente a un adulto responsable.
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