miércoles, 14 de enero de 2015

alba- Simon bolivar

EL BULLYING
Es una palabra que proviene del vocablo holandés que significa acoso. El primero que empleó el término "bullying" en el sentido de acoso escolar en sus investigaciones fue Dan Olweus, quien implantó en la década de los '70 en Suecia un estudio a largo plazo que culminaría con un completo programa antiacoso para las escuelas de Noruega.
Anteriormente esta palabra no era tan comentada, pero debido al incremento alarmante en casos de persecución y agresiones que se están detectando en las escuelas, lo que lleva a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras.
El bullying está presente en casi cualquier lugar, no es exclusivo de algún sector de la sociedad o respecto al sexo, aunque en el perfil del agresor sí se aprecia predominancia en los varones. Tampoco existen diferencias en lo que respecta a las víctimas. El agresor acosa a la víctima cuando está solo, en los baños, en los pasillos, en el comedor, en el patio. Por esta razón los maestros muchas veces ni por enterados están. Sin embargo no se trata de un simple empujón o comentario, se trata de una situación que si no se detiene a tiempo puede provocar severos daños emocionales a la víctima.







El acoso escolar o bullying es una práctica perversa en la que un grupo de escolares ejerce violencia psicológica y física contra un compañero con el fin de torturarlo y humillarlo. La víctima siempre será una persona que no suele defenderse y que tiene características distintas en lo racial, cultural o en su carácter (tímido). Esta es obligada a guardar silencio al punto de afirmar que es un horror lo que vive al no tener con quien hablar de lo que padece, ni siquiera con sus padres, pues si ellos se enteran se quejarían ante el colegio, lo que aumentaría la violencia. El efecto de las palizas lo conducen a cambios en su vida. La depresión y pérdida de amor propio es el inicio; luego viene el fracaso escolar, se vuelve más silencioso y oculta los moretones. Esta lejanía incluirá al sexo opuesto, pues no se sentirá con el valor de tener pareja y menos de exponerse a que sus maltratadores se enteren de esto pues arremeterían contra ella. Si esto no cambia, el joven dejará de ir a clases y perderá todo vínculo con las chicas de su grupo, ante lo cual llegará a la convicción de que jamás podrá formar una pareja.

 


La familia es la principal fuente de amor y educación de los niños; a partir de ella el niño aprende a socializarse basado en lo valores, normas y comportamientos enseñados en casa; evitemos que nuestro hogar se convierta en un escenario hostil o por el contrario demasiado permisivo, tenga por seguro que esto siempre llevará a que los niños adquieran conductas agresivas.
Otro papel de la familia es estar informada constantemente, hay cursos en donde se orienta a los padres sobre cómo mantener alejados a sus hijos del bullying; éstos se basan normalmente en el amor y la comunicación entre padres e hijos, la observación para detectar inmediatamente cualquier conducta anormal en el chico, estar al pendiente de las actividades de su hijo, la existencia de límites y normas, así como el vigilar que se cumplan.

  • Aprenda a percibir los signos cuando sus hijos están siendo acosados: Los niños quienes están siendo acosados con frecuencia se quejan de dolores de cabeza o de estómago; podrían querer quedarse en la casa o ir muy temprano a la escuela o muy tarde; dejan de disfrutar de actividades que antes les gustaba y podría ser que bajen las calificaciones. En el caso de acoso por Internet, los niños y niñas esconden la cantidad de tiempo que pasan en el Internet o lo dejan de usar del todo.
  • Enseñe a sus hijos a que sean buenos testigos: Aquellos que son testigos del abuso a otros con frecuencia se sienten impotentes. Aunque ningún niño debería exponerse a ningún peligro, ellos podrían difuminar un incidente gritando, "¡Para, tú estás acosando!" Los testigos también pueden ayudar apoyando a la víctima, reduciendo la atención al que acosa y reportando el incidente a un adulto responsable.








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